Desde hace años, me ocupo de fluir todo lo que es posible y en aprender a fluir cada vez más y cada vez mejor. Parte de esta forma de vivir fue el efecto de la lectura de un libro que cambió mi percepción de ver el mundo y que te dejo los datos al final de este post.

¿Te has puesto a pensar alguna vez por qué cuando te lo estás pasando de maravillas con amigos, pareja, hijos, trabajo, el tiempo parece literalmente que vuela?, o ¿cuándo piensas algo y sucede?

Según el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, es preciso estar en un estado de “flow” (fluir), donde el placer y el disfrute son la regla y no la excepción. Y ¿cómo llegas a este estado?

Para ello, puedes utilizar una técnica o método para entretenerte y que no te abrume la monotonía, por ejemplo, puedes empezar por experimentar:

¿Cómo serías si tu cuerpo físico y mental se convirtieran en agua? ser más como el agua de un río y no como la de un estanque. Este líquido tiene la propiedad de adoptar cualquier forma, flexible y moldeable que sortea los obstáculos.


Es fácil saber si uno fluye o empuja. Verás, tú mismo puedes hacerte el test:

“Si fluyes vives sin esfuerzo. Si empujas, vives esforzándote.
“Si fluyes estás conectado en el aquí y el ahora, como los niños. Si empujas vives en el futuro, perdiéndote el presente (que se llama así, justamente porque es un regalo).
“Si fluyes los momentos se hacen intensos y el tiempo se alarga. Si empujas, no hay instantes, pues tu percepción no los retiene, porque te avanzas en el tiempo.
“Si fluyes la vida toma una intensa luminosidad, donde se aprecia lo bello en las cosas más pequeñas. Si empujas, la vida a tu alrededor se vuelve borrosa por efecto de la velocidad.
“Si fluyes creas. Si empujas, trabajas.

“Si fluyes, tus sentidos se muestran en alerta y tu conciencia abierta a la sorpresa y la curiosidad. Si empujas, limitas tu campo de visión y puedes llegar a la obsesión.

“Si fluyes vives desapegado de cadenas emocionales y mentales. Si empujas, te mueves por la irrefrenable fuerza de atracción de un apego.

“Si fluyes estás abierto al universo infinito de las posibilidades. Si empujas, te auto limitas impidiendo que el vasto universo se te manifieste.

“Si fluyes trasciendes los límites de tu propia realidad. Si empujas, vives dentro de la jaula de una versión cultural limitada de entender la realidad.

“Si fluyes vives la magia sorprendente, rica y abundante de la incertidumbre. Si empujas, vives bajo la falsa creencia de intentar controlar el flujo de la vida.

“Si fluyes vives desde el corazón, donde habita tu Yo verdadero. Si empujas vives desde la mente, donde habita el Yo de los otros.
“Si fluyes te alineas con la magia de la vida, conectándote con tu poder interior de generar la vida que deseas vivir. Si empujas, cedes el poder a los otros.

“Si fluyes vives sin miedos. Si empujas, vives lleno de miedos.
“Si fluyes es que crees en Ti. Si empujas, es que no crees en Ti.
“Si fluyes Eres. Si empujas, dejas de Ser.
“Si fluyes crees en la Vida. Si empujas, es que un día dejaste de creer en ella.

“Si fluyes es que tienes alas y por tanto eres un Ser Alado. Si empujas, es que seguramente perdiste las alas, ya sea por distracción, ya sea porque te las amputaron.”

La buena noticia es que las alas siempre rebrotan en tu espalda. Pero sólo si estás conectado con el único momento de la vida que tienes: el aquí y el ahora. Este es el secreto para fluir, y dejar de empujar.

Para fluir debes de cambiar el rumbo de tu viaje. Deja de viajar hacia fuera, y comienza a viajar hacia adentro. Viajar hacia fuera es viajar constantemente deslumbrado por el espejismo del falso profeta llamado futuro. Viajar hacia dentro de ti es conectarte con el momento presente, al encuentro del verdadero maestro: tú mismo.
Texto de Jesús A. Mármol


Comienza por fijar la atención en aquello que quieres, lo que buscas. Cuando te centras en algo, el universo te facilita la información y el camino. Lo que quieres actúa a modo de imán y hace que las cosas se posicionen ante ello.

Esta situación te lleva a estar consciente de lo que te rodea para saber si estas dentro o fuera del fluir.

Y en ese estado de estar presente aprenderás a observar, mirar y esperar para después hablar. El modo “espectador-observador”, es un estado en el que consigues eliminar la cháchara mental porque estás sin juzgar y presente en la tarea.

Estar en FLOW elimina el ruido de la mente, lo que te sobra, lo que te aburre y cansa, lo que te hace que pierdas el tiempo o la vida. Con todo esto fuera y consciente, sólo hay la posibilidad de fluir!

Es un estado en que percibes el lenguaje de las señales que te rodean y te será más fácil romper barreras mentales, creencias o formas de ser para conseguir flexibilizar tu mirada y fluir en la vida.

Para mí algo que fue clave para controlar esa mente mono (esa que salta de pensamiento en pensamiento) llenándome de ansiedad y estrés; fue el ejercicio de etiquetar los pensamientos: Lo primero que aprendí fue que los seres humanos tenemos 4 tipos de pensamientos: Positivos, Necesarios, Inútiles y Negativos.

Positivos: Los relacionados con pensamientos tipo: ¿Me gusta este vestido! Te miras al espejo y te ves guapa, y muchos otros más que te hacen sentir bien, te generan seguridad, te aumentan la autoestima, etc.

Necesarios: Los relacionados con nuestra rutina diaria ( ¿a qué hora es el evento del domingo? ¿Qué tengo que comprar para mañana?

Inútiles: que se crean en momentos inoportunos, son rápidos, repetitivos, nos alejan de la concentración y nos llevan a la ansiedad (¿por qué me dijo eso?, ¿y si pasa algo, que hago yo?)
Negativos: nos afectan a nuestro sistema inmunitario, debilitan tu percepción y causan enfermedades físicas

Estos pensamientos nos separan de los demás y de nosotros mismos y crean separaciones, agresividad, estrés. No importan cuánta razón tengas, entrégala y quédate siempre con la paz mental y viviendo en FLOW.

Ejercicio práctico (5 minutos diarios):

  1. Sentados, con los ojos cerrados, toma 3 respiraciones profundas y toma una actitud de quietud y relajación. Sólo debes estar atento a donde se dirige la atención y le pones un nombre allá donde se vaya.
  2. Si se percibe un sonido, se dice mentalmente la palabra “sonido”, si se percibe un pensamiento, se le da mentalmente la palabra “pensamiento” y así sucesivamente.
  3. Se puede hilar tan fino como uno quiera, por ejemplo: y aquí es donde radica la práctica, se puede diferenciar entre pensamiento negativo, inútil, necesario o positivo.

 

Lo importante es que detectes la dinámica de la atención y puedas etiquetar todo aquello en donde se focaliza. Esto lo puedes hacer a lo largo del día, estando atento en tu vida cotidiana.

Este ejercicio no es una práctica de MINDFULNESS en sí misma, y está diseñada, para no quedarse enganchad@ o enajenad@ con el drama personal que producen los pensamientos que no dejan que fluyas.

Lectura recomendada: