¿Cuántas veces te has encontrado en la difícil situación de no comprender lo que te están diciendo y hacer que los demás te comprendan?

La comunicación efectiva se ha convertido en todo un reto ya que, con las prisas, el estrés e incertidumbre nos posicionan en un estado poco empático ante nuestro compañero, paciente, familiar, vecino, hijos o pareja….

Descubrir que la relación principal y más compleja es la que tienes contigo mismo te  adentra en escuchar desde dónde te hablas y cómo te suena.  No te digo que sea  fácil emprender ese  camino de la “escucha atenta a nuestra voz  interior “ aunque  sí te aseguro que te libera de ataduras para respetarte, cuidarte, amarte y estar presente en tu propia vida;  sólo requiere tus ganas de  compromiso y atención.

Creemos que sabemos comunicarnos pero cuando no se consigue lo que queremos …¡Echamos la culpa a los otros!… “es que no me entienden”… Creer que la comunicación es con todos los demás, es dejar de tomar en cuenta lo más importante que es la comunicación con uno mismo.

Por ello, para comunicarse, siempre debemos tener una buena relación con nosotros,  es saber escucharte, es poder poner atención en todo lo que  vives en tu interior, en lo que en la intimidad uno sabe lo que se siente, lo que te  preocupa, lo que te duele,  lo que  piensas, todo aquello que no se dice a nadie pero que existe en la experiencia personal.

El ser humano es irremediablemente propenso a la auto-conversación negativa y enseguida esa vocecilla de la conciencia juzgadora aparece diciéndonos lo torpes o mal que hemos hecho algo,  convirtiéndonos  en nuestros peores enemigos.

Hemos aprendido a descuidarnos como quien deja en bolsillos ajenos las llaves de casa. Ese diálogo con uno mismo siempre que aprendamos a desarrollarlo de una forma más AMABLE nos da la capacidad de mejorar nuestra atención y reflexión de lo que percibes. ¡Ser buen amigo de uno mismo, ser amoroso con uno mismo y aceptarse, parece simple, pero NO LO ES!

Para ello pregúntate cómo es esa calidad de relación que existe en tu interior. Es sorprendente y liberador ser consciente de todo esto, porque tienes que enfrentarte a una verdad que probablemente cueste trabajo aceptar.

Esta relación contigo, en la mayoría de las ocasiones es la más descuidada que vivimos y por tanto iniciar esta atención es cambiar muchas actitudes personales, que van a favorecer tu desarrollo personal y conocimiento. 

Lo sé, no es sencillo, porque generalmente los compromisos contigo mismo se toman con poca atención y seriedad, y escucharse exige honestidad, verdad, claridad y aceptación de lo que cada uno tiene que decirse.

Busca unos minutos e inviértelos en hacerte esta sencilla pregunta:

¿Cómo te comunicas contigo misma?

La parte emocional domina las conversaciones interiores, el ser humano es ante todo un ser emocional, por lo que tenemos que introducir poco a poco niveles racionales para quitar terreno que no proporciona bienestar.

Hoy has tenido al menos 60.000 pensamientos. Muchos de esos miles de pensamientos  son creencias paralizantes en función de la experiencia de otras personas y que  no te dejan brillar. ¡Uf!! Sí, aunque no lo parezca, nuestra mente no descansa ni un segundo y esa cifra, que asusta un poco, es el número de pensamientos que como mínimo tenemos al día. Demasiados ¿verdad? De todos esos pensamientos la gran mayoría son bloqueantes y negativosque limitan tus capacidades, de esos que lejos de ayudar te paralizan y contribuyen a que te minusvalores.

 

Te invito a testear con estas preguntas cómo es tu comunicación interna:  

  • ¿Es un pensamiento catastrófico? ( se anticipa a los hechos, magnificándolos )
  • ¿Cuánto enfatizas en tus limitaciones y tus defectos? ¿Eres demasiado autocrítico y juzgas tus actos continuamente?
  • ¿cuántas afirmaciones en tus pensamientos se caracterizan por sentirte desprotegid@ y desesperanzad@?  ¿Te lamentas de las cosas que te pasan? ¿Intentas cambiarlas? ¿sientes que no te entienden?
  • ¿sueles ser intolerante ante los errores? Y ¿siempre recurres a que las faltas obedecen a situaciones externas? (dinero, estatus…)

 

Esta clasificación que te dejo a modo de reflexión de tu diálogo interior puede ayudarte a tomar acción en el primer paso para recobrar el control y evitar la percepción negativa de ti mismos.

Esos diálogos internos, los generas tú mismo y están predominantemente gobernados por el ‘NO’.

¿Cómo puedes mejorar tu diálogo interno?

1- Reflexiona:  Nunca encuentras el tiempo, el espacio, el hueco para hacerlo, para parar y dedicarte a pensar sin distracciones.

Identifica cuáles son tus respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Predominan los pensamientos que son reproches?
  • ¿Cuáles son mis pensamientos limitantes que más se repiten?
  • ¿Ante las diversas circunstancias suelo plantearme siempre primero los aspectos negativos?
  • ¿Por qué suelo ser tan dura conmigo misma?
  • ¿Cuándo fue la última vez que me felicité por algo logrado?
  • ¿Sé cuáles son mis fortalezas?

2.- Quiérete Más: Ese empezar a quererte empieza por escucharte.

Identifica:

  • ¿Por qué te encuentras mal?
  • ¿Qué es lo que te bloquea, lo que te disgusta, lo que te preocupa?
  • ¿Qué te hacer sentirte no 100% a gusto contigo mismo?

Hasta que no te enfrentes a preguntas de este tipo no vas a poder hacer frente a la situación y actuar en consecuencia.

3.-  Gimnasia Cerebral:  La tentación de caer en las manos de “esa vocecilla interior” que siempre plantea pegas, contras, y que no valora lo que conseguimos, que nos boicotea iniciativas, es grande, pero que muy grande su poder.

Pon el foco en lo que saque lo mejor de ti y para ello debes conocer tus puntos fuertes y débiles. Céntrate en aquellos aspectos que te hacen ganar seguridad, decisión y elevan tu ánimo. El diálogo interno es también una poderosa fuente de motivación. ¡Nada puede ser más energético que decirte a ti mismo “adelante”, no te rindas!

4.- ¿Quién te infundió la creencia?, la familia, en la escuela, la sociedad en la que estamos….

5.-  Busca tus palabras mágicas:  halágate con palabras que te ayuden a persuadirte cuando te flaquean las fuerzas. Y es importante que cuando te dirijas a ti lo hagas por tu nombre, que también refuerza tu identidad: Sofía, tu puedes…” .

Construye una frase que te motive y conviértela en tu mantra personal para repetírtelo, aunque te cueste.

6.- Evita la ansiedad anticipada porque esta dinámica de pensamiento te lleva a un camino distorsionado y que te producirá ansiedad y un carácter catastrofista.

Como sabes, el verdadero cambio empieza cuando tu comunicación interna reemplaza tus hábitos y creencias limitantes por afirmaciones positivas.

Podemos abordar muchos  más puntos para mejorar la forma de comunicarte, ¿has odio hablar de la “Empatía”?

La Empatía  se define como la capacidad de ponerse en los “zapatos del otro” para entender mejor lo que piensa o le pasa,  por lo que favorece la conversación . Cuando estamos atentos y nos comunicamos de forma saludable podemos acompañar y mejorar la calidad de nuestras relaciones personales y profesionales, lo que redundará en una mejor autoestima y sensación de plenitud.

Reto para ti: Ejercita de forma saludable la empatía:

 ¿Cómo sería mi vida si fuera él o ella (Persona con la que te relacionas)?

  • Pon todos tus sentidos al servicio de tu interlocutor para ayudarte a comprenderlo mejor sin invadir su experiencia. Deja de “traducir” lo que ves en el otro  a tu propio idioma  si quieres evitar extraer conclusiones erróneas
  • Observa, escucha y date permiso para sentir como tu interlocutor, si de verdad quieres acompañarlo. Pregunta, muestra interés para tener una idea más clara de lo que la otra persona te quiere transmitir.
  • Enfoca tu atención en lo que te están contando sin actuar precipitadamente ni enjuiciar.
  • Aplica tu empatía a todo aquello que te resulte violento y háblale a los demás como querrías que te hablen a ti. Si eres capaz de tratar a los otros como tú querrías que te tratasen a ti, podrás decir que eres una persona completamente asertiva.
  • Utiliza la mirada como canal del mensaje. Las neuronas espejo actúan desde la más tierna infancia. La mirada es una manera de reconocer al resto de interlocutores y de decirles que tienen la suficiente importancia y que él merece tu atención.

 

Entrenamiento a través de preguntas autoreflexivas para el cambio de mirada:

Piensa en una situación que te haya salido mal y pregúntate:

  • ¿Qué importancia tendrá esto dentro de un par de meses?
  • ¿Mi respuesta es apropiada para la situación?
  • ¿Puedo mejorar o influir en esta situación?
  • ¿Puedo encontrar algo positivo en esta situación?
  • ¿Puedo aprender algo de esta situación?
  • ¿Haría algo de una manera distinta la próxima vez?

 

Si quieres profundizar en el tema te dejo algunas publicaciones interesantes que abordan este tema:

  1. El espíritu del delfín:  Trabajo en equipo .
  2. El síndrome de la rana hervida.
  3. El libro ‘El caballero de la armadura de hierro’ de Fisher Robert.

Te invito a comentar que te parecieron estas reflexiones y ¿cómo te sientes?