Estamos en pleno periodo de aterrizaje a las Fiestas Navideñas. Para algunos totalmente renovados, después de haber podido disfrutar esta primera semana de Diciembre, de algún día suelto festivo y para otros más «suertudos», de una semana completa.

Diciembre siempre llega lleno de movimientos, de preparativos, de la vuelta de seres queridos que viven fuera, de recuerdos de otros años que nos conectan con un sin fin de emociones. Algunos conectarán con momentos de alegría, otros con momentos de tristeza, a causa de perdidas insustituibles, y unos cuantos más, con momentos de estrés, al tener que preparar las mil y una comidas, para tanto invitado!!. Pues si, hay para todos los gustos y deseos.

¿Qué es lo que más deseas en estas fechas?

¿Te abruman tantos preparativos? ¿Qué cambiarías?

¿Te desbordan los preparativos y sientes que nadie te ayuda?

¿Alguna ves te has frustrado porque después de tantas horas preparándolo todo, no has sentido que lo aprecian lo suficiente?

¿Al final de varios días comiendo, tu bolsillo está vacío y tu estómago tan lleno que te sientes culpable de no haber podido poner límites?

Si quieres, pero no puedes, o, no quieres, pero sí puedes… ¿Te estás estresando? 

Te propongo que des estos primeros pasos y que pongas fin a esta incómoda situación:

1.- Respirar y mirar al infinito, te ayuda a parar. Te contaré que…

Durante algunos años, en un periodo muy triste de mi vida, dejé de celebrar estas fechas Navideñas. Mi madre, falleció un 8 de diciembre y con ella, se fueron muchos momentos alegres y familiares de mi vida. Mi padre, mi hermano y yo nos encontramos sentados el 24 de diciembre, mirándonos los tres y llorando por lo que ya no podía ser.. No os hablo de una situación extraña, sino que ¿a cuantas familias les ha pasado que en estas fechas no pueden compartir esos momentos con los seres que marcharon y entran al grupo de «los que odian la Navidad»?

Pues os tengo también que decir, que para mi siempre ha sido un ritual, alegre, precioso, lleno de conexión y ratos felices con mi familia. Donde cantábamos, bailábamos, reíamos, tocábamos la zambomba, la pandereta y hacíamos bromas. Comíamos continuamente y siempre quedaba un rinconcito para un mantecado, o un chocolate caliente; conscientes de estar en ese momento celebrando y compartiendo momentos de nuestras vidas. Era estar tan presente que es imposible olvidarlos.

Pasaron algunos años que no disfrutaba ni quería que llegaran estas fechas, me sentía triste. Siempre buscaba las causas fuera de mi. Además, algunos familiares que intentaban invitarme para que no me sintiera sola, me agobiaban con sus explicaciones de que «todo se supera», que la vida sigue» …… y bla,bla,bla, además que me parecía muy pesado aguantar a según que otros familiares y sus tonterías. ¿Me preguntaba qué estaba intentando demostrar y a quién?¿Qué me aportaban estas situaciones no deseadas?¿ Para qué tenía que seguir la tradición?

Era un período agobiante, triste y lo recuerdo muy pesado, con una ganas locas de que terminara. Con la ambivalencia de estar y no querer, seguir pero no disfrutar, en definitiva, no tomar las riendas de la situación. ¿Y qué es lo que tenía que terminar, entender, o cambiar, si yo seguía sin entender qué necesitaba arreglar en mi?

Te entiendo perfectamente, que puedas sentirte triste y sin ganas de volver a montar una cena en casa o salir a comprar regalos!!!. Pero también te digo que pasado un tiempo, volví a celebrar este ritual, que me he dado cuenta, me conecta con momentos de infancia, de familia, de alegría, de cooperación, de encuentro. Y para ello, tuve que trabajar mi sentir, mis vivencias y mis creencias. Como puedes vislumbrar, fue un trabajo duro pero al final enriquecedor.

Y volví a restaurar, las Fiestas Navideñas, cuando nació mi primer hijo.

La Navidad, siempre me llena de color y energía que reparto como si fueran tesoros escondidos. Me conecto a mi SER y con las experiencias y aprendizajes que aportan valor a mi paso por la vida, aumentando en mi conciencia, el AMOR por todos los SERES. Ese SER, que todos llevamos en nuestro interior y que escondido y protegido tenemos verdadero miedo de sacarlo. Cuidarlo, compartirlo y mimarlo es nuestro deber para conseguir ser felices.

Volver a empezar es nutritivo, pues nos permite disfrutar de los nuevos comienzos e inyectarnos de esta energía creativa pura. ¡¡¡Deja que fluya todo!!!

2.- Cómprate un pequeño arbolito, es divertido adornarlo. Tómalo al principio como un ritual para aumentar tu creatividad y dotes artísticos. Elegir colores, bolas, estrellas o manzanas, hará que se active tu sentido de la estética, el equilibrio y la armonía.

3.- Y cerca de ese fantástico árbol creativo, siéntate y míralo. Mientras haces este ejercicio, conecta con la naturaleza, cierra los ojos y visualiza un momento bonito. Busca el silencio, no juzgues y respira lentamente. Este ejercicio tan simple como potente, nos proporcionará profundos cambios a todos los niveles, por lo que cobra mucha importancia que dediquemos tiempo a estar en silencio, a alinearnos con nuestro interior y conectar con nuestra energía.

Os invito a integrar un espacio para conectar y abrazar la vida con intención, y mis sugerencias por lo sencillas que son realizarlas, van desde la Meditación, un paseo consciente, apuntarse a practicar yoga , pintar un Mandala o practicar cada día unos minutos de silencio.

¿Sabes que cuando te dedicas y te regalas un espacio exclusivamente para ti, se refuerza tu sistema inmunológico?

¿Cuánto tiempo dedicas en tu día a ese espacio?

La vida es una caja de sorpresas, algunas tremendamente agradables, otras no tanto y de vez en cuando nos hace alguna faena que a duras penas encajamos. Pero lo que sí es cierto, que en cada una de esas situaciones aprendemos algo, aprendemos a ser más fuertes, a entender al otro, a caminar por nosotros mismos a pesar de nuestros impedimentos, y sobre todo aprendemos a ser felices ante la adversidad.

Una vez conseguido esto último, nos damos cuenta que todo es posible y que sólo depende de nosotros el hacerlo viable, eso sí, cada uno a su ritmo.

Te invito a conocer más sobre cómo puedes aprender a gestionar esas emociones que brotan en ti debido a estas fechas tan marcadas, precisamente por todo lo que te he contado antes he decidido ofrecer una sesión informativa gratuita, puedes pedirla ahora mismo, haz clic en la imagen que tienes aquí debajo.